¿Te sientes mal por sentirte mal?

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En nuestra sociedad parece que esté mal visto no estar siempre animado o de buen humor. De hecho, cuando no estás animado ni de buen humor, siempre hay alguien que te lo recuerda, a veces para que te dés cuenta de que se ha dado cuenta, y otras veces, con la más sana de las intenciones de ayudarte a salir de ese estado.

Sin embargo, cuando no estamos al 100%, esa presión a la que nos someten o a la que nos sometemos, nos hace sentir todavía peor, sobretodo, cuando ese estado de ánimo no se debe a nada concreto, o que no somos capaces de identificar, o que no quieres que te afecte o cuando se debe a factores y circunstancias sobre las que no podemos actuar, al menos en el corto plazo.

Sin embargo, reconocer y aceptar las emociones negativas (tristeza, resentimiento, etc) es beneficioso siempre que aceptes que tienes todo el derecho a sentirte mal. No queremos sentirnos mal ni de mal humor, pero si estamos en ese momento, lo mejor que podemos hacer es entender y aceptar esas emociones, sin juzgar si son o no exageradas, ridículas o fuera de lugar.

Efectivamente, según Iris Mauss, profesora de psicología e investigadora en un reciente estudio de la UC Berkeley, las personas que aceptan habitualmente sus emociones negativas mejoran sustancialmente su salud psicológica.

En efecto, la aceptación de emociones como la tristeza, el resentimiento, la melancolía, etc… sin luchar contra ellas o juzgarse por sentirlas, nos lleva a un autoconocimiento que hace mucho más fácil que no se repitan y que no nos estresemos o culpabilizemos por experimentarlas.

Tal y como hacemos con la práctica del mindfulness, entender nuestras propias reacciones negativas, es fundamental para nuestro bienestar general. Quienes aceptan estas emociones sin juzgarlas o tratar de cambiarlas son mucho más capaces de afrontar su estrés de forma adecuada.

Las emociones negativas son una reacción a algo que no nos gusta o que representa una amenaza. Por tanto, son necesarias y adaptativas. Sin embargo, una vez experimentadas podemos decidir quedarnos anclados en ellas o en cambio, entenderlas, no juzgarnos ni culparnos por experimentarlas, observar que son consecuencia de algo que no nos ha gustado y dejar que se marchen a los pocos minutos sin forzar.

Así que ya sabes. No te sientas mal por sentirte mal. Aprende de tus emociones negativas, que tienen mucho que enseñarnos sobre nosotros mismos.

Como dice Elsa Punset: “No es magia, es Inteligencia emocional”.

desintoxica tu mente con mindfulness

images-2¿Te sientes intranquilo/a? ¿estresada?. ¿Colapsada?. Quizás sea hora de dedicarte un tiempo para tí mismo.

El día a día está lleno de circunstancias que no controlamos. Vamos al trabajo, nos pasamos el día conectados con otras personas, tanto offline como online, y para colmo, las redes sociales pueden llegar a abrumar con tanta información interesante. Cuando llegas a casa, la televisión, el ruído de la calle o de los vecinos pueden ser nuevos estresores que dañan nuestro sistema nervioso.

Si te notas nervioso o intranquilo prueba a desconectar del ruído. Búscate un espacio tranquilo, en tu casa, en el campo o en la playa, en un jardín o junto a un río… Yo, personalmente, cuando estoy en casa por la noche y necesito equilibrarme del trabajo diario, apago la tele, la radio, los ordenadores y el móvil…no desconecto la luz porque tengo enchufada la nevera, que si no, también lo haría.

Para conseguir concentración y cultivar la atención es necesario liberarnos del alboroto mental constante provocado por “agentes contaminantes” como el estrés, el ruido, los problemas y la hiperconectividad de las redes.

Desconectar del ruído y de los pensamientos que te preocupan por un rato (aconsejable todos los días a partir de la hora que tú establezcas), te ayudará a recuperar el equilibrio y la paz interior que te ayudará a descansar, pero también a abordar los problemas y preocupaciones desde una mejor posición.

Entrenar la mente para vivir de forma más consciente (menos automática) y de forma más satisfactoria es posible con unas sencillas pautas de mindfulness. Espero que en breve podré impartir un curso de mindfulness en El Vendrell, pero mientras tanto, te dejo algunas pautas a seguir:

1.-Date cuenta de los factores que desequilibran tu paz interior: El ruído externo, los gritos, los vehículos, la televisión,…

2.- Si la situación te lo permite, distánciate físicamente de ese ruído que está aumentando tu nivel de estrés.

3.- Si la situación no te permite alejarte, hazlo mentalmente.  El siguiente ejercicio te ayudará a alejarte del ruído.

4.- Respira profundamente llevando tu atención a las sensaciones que se producen en tu cuerpo cuando respiras. Observa como el aire entra por tu nariz, atraviesa tu cuerpo hasta llegar a tu abdomen. Intenta respirar rítmicamente concentrándote en la respiración. Intenta que tus inspiraciones sean de 3 o 4 segundos de duración, inflándote como un globo, y tus expiraciones, el doble de tiempo, deshinchándote como un globo.

5.- Céntrate ahora en tus emociones. ¿cómo te sientes?. Si estás preocupado, observa las preocupaciones sin luchar contra ellas. Si estás triste, comprende la emoción de la tristeza. Si estás agobiado, observa como el agobio hace que tu cuerpo responda de una determinada manera. ¿Qué pensamientos se asocian a estas emociones?

6.- Ahora elige centrarte en el aquí y ahora. Si tienes problemas para concentrarte, vuelve a centrarte en la respiración, aunque también puedes elegir un punto fijo en el espacio, una estrella, una nube, cualquier objeto. céntrate en ese punto elegido y dirige tus pensamientos a ese punto.

Realiza estos ejercicios siempre que quieras, pero como mínimo una vez al día. Dedícate 10 minutos, y luego vuelve a tu actividad. Incorpora esta rutina y notarás los cambios en poco tiempo. Además es gratis.

Cada vez que realices una actividad gratificante (deporte, comer, estar con la familia o con tu pareja…) céntrate en esa actividad, en el aquí y ahora. Observarás como disfrutarás mucho más de la actividad, y lo que también es muy importante, los que te rodean también disfrutarán de tenerte presente.

Es importante desconectar durante esos ratos de las redes sociales y de cualquier otra distracción que pueda secuestrarte del aquí y ahora de las actividades gratificantes que estás realizando. Sé consciente plenamente de ellas. Cuando acabes ya volverás a conectarte nuevamente.

Disfrútalo, estás practicando mindfulness.

 

 

Intervención psicológica en atentados terroristas

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Objetivos de los Primeros Auxilios Psicológicos

  • Reducir el nivel de estrés causado por el atentado.
  • Fomentar que las personas puedan adaptarse a corto, medio o largo plazo después de los hechos.
  • Potenciar las estrategias de afrontamiento de las víctimas y afectados.

¿Dónde se aplican los Primeros Auxilios Psicológicos?

Los Primeros Auxilios Psicológicos se pueden aplicar en los centros que se establezcan para la recepción de familiares y afectados o centros de reagrupamiento o emergencias, incluso en el mismo lugar donde se han producido los atentados.

Los psicólogos o psicólogas intentarán encontrar un entorno tranquilo y cómodo para las personas dentro del caos inicial donde la desorientación es la protagonista.

¿Qué hace el psicólogo en los Primeros Auxilios Psicológicos?

  • Promover seguridad física y emocional.
  • Proporcionar calma y tranquilidad a la persona que acaba de vivir ese acontecimiento traumático.
  • Conectarlo con su red de apoyo personal.
  • Promover la auto eficacia.
  • Favorecer los procesos de afrontamiento psicológico.

¿Cómo lo hace?

En el momento en el que suceden los acontecimientos y el psicólogo o psicóloga comienza su labor, se inicia y efectúa una recogida de información de la situación y se trabaja con los demás profesionales que están en el lugar, adaptándose al plan de emergencias establecido por los responsables de la intervención, para coordinar sus acciones de la manera más rápida posible.

Después de planificar cómo se va a intervenir, el profesional de la psicología debe tener una gran concentración en el trabajo, ya que sus propias reacciones le darán a la víctima información sobre el control de la situación. Por tanto, el psicólogo ejerce de termómetro de la situación a las víctimas, y debe mantener y contener las propias emociones. La calma y seguridad en su trabajo  provoca la sensación de control de la víctima y la percepción de que los profesionales tienen todo bajo control. La clave es aportar certeza y apoyo en estas situaciones de incertidumbre.

Esta concentración del profesional no suele ser fácil, sobretodo cuando no se sabe si el ataque ha finalizado o qué está ocurriendo.

Fases en la intervención en los Primeros Auxilios Psicológicos

El psicólogo o psicóloga interviene en primer lugar con las personas que a su juicio lo necesitan de forma más urgente, que casi siempre son los colectivos más vulnerables como menores de edad y personas con discapacidad o ancianos. De una forma no intrusiva se inicia un primer contacto con las víctimas, informándoles de quién es y de cuál es su función: lograr que gestionen adecuadamente las dificultades físicas y emocionales derivadas del siniestro.

Tras comprobar que las víctimas tienen cubiertas necesidades básicas como alimentación, abrigo o atención médica, una función importante en estos momentos es generar seguridad y alivio emocional, procurándoles si lo necesitan contacto físico (abrazándoles, cogiéndoles la mano…).

En la medida de lo posible se estabiliza emocionalmente a la víctima, hablando con ella, de tal forma que perciba rápidamente que se están ocupando de su bienestar. Los sentimientos, descontrolados en esos momentos, se reajustan cuando se percibe que alguien se está ocupando de ti (potenciar el sentimiento de protección).

A continuación se indaga sobre las necesidades inmediatas de la víctima (donde dormir, identificación de efectos personales, como volver a casa, incluso comunicar un fallecimiento) y se procura asistencia práctica.

Se facilita lo antes posible que la víctima conecte con su red familiar y social (familiares, amigos…).

Finalmente el psicólogo o psicóloga informará y facilitará las “herramientas psicológicas” necesarias para que la víctima pueda afrontar esos primeros momentos o incluso días (informar para que comprenda cómo será su evolución emocional, técnicas de autocuidado, regulación emocional…). También se le informa de dónde puede acudir si se sintiera mal o incapaz de controlar su malestar emocional.

El papel del psicólogo en situaciones de emergencias masivas es importante en el momento crítico inmediato al accidente, en lo que llamamos primeros auxilios psicológicos; para amortiguar en la medida de lo posible el impacto psicológico que un atentado puede ocasionar en las personas. Este papel implica serenidad, profesionalidad, formación especializada y mucha, mucha vocación de servicio. De todos los profesionales que nos dedicamos a la psicología, quizás sean nuestros compañeros de emergencias los que en menos tiempo y bajo unas condiciones más difíciles ayuden a las personas de una manera más eficiente.

Desde Actitud i Més, quiero expresar el apoyo y solidaridad a todas las víctimas y a los profesionales que en la tarde del 17 de agosto están trabajando por recobrar la normalidad.

Baltasar Santos

Psicólogo.

 

*Artículo adaptado del publicado con ocasión de los atentados de París en https://www.areahumana.es/primeros-auxilios-psicologicos/

 

10 tareas para fortalecer tu autoconfianza

10ejerciciosNunca es demasiado tarde para desarrollar la autoconfianza. Todos podemos despertar sintiéndonos fuertes, confiados y capaces, preparados para conquistar al mundo.

La autoconfianza es una habilidad que se puede mejorar, practicándola. Por ello, te presento 10 ejercicios para mejorar tu autoconfianza.

La frecuencia de estos ejercicios depende de tí. Tomátelo como un gimnasio psicológico al que acudir cuando quieras, y que no te costará dinero ni sudor. Contra más practiques mejor para tí, pero al lado de cada ejercicio te añado la periodicidad que sugiero que te plantees para un resultado óptimo.

Ahí van los 10 ejercicios:

1.- Organízate el día: (diario)

Piensa las cosas que vas a hacer, si es posible, con un día de antelación. Intenta poner cada día alguna actividad en la que destaques o con la que disfrutes especialmente. Siéntete eficiente realizando las actividades que te has programado. Ves tachando las tareas que has realizado a medida que las completes.

Puedes hacer tu lista de tareas en papel, o si te gusta más, puedes hacerlo con un organizador de tareas como google keep. No olvides volver a este planning cuando hayas leído este post entero.

2.- Habla con extraños: (diario)

Habla con el dependiente, con el panadero o con el camarero, deséale buenos días y muéstrale una sonrisa. Haz algún comentario positivo sobre el día. Comprueba que la gente está deseando hablar con personas como tú.

3.- Busca una gratificación a medio-largo plazo: (semanal)

Planifica un viaje, un fin de semana fuera, un concierto, un curso de formación que te gustaría hacer… algo que te guste. Establece una fecha prudencial para llevarlo a cabo. Apúntalo en tu lista de deseos.

4.- Encuentra tu motivación: (cada vez que sea preciso)

Muchas veces hacemos cosas que no queremos hacer, que pensamos que no nos aportan nada y que nos debilitan energéticamente por la manera en la que las abordamos. Pueden ser reuniones de trabajo, reuniones familiares, u otro tipo de actividades. Sea cual sea la actividad que vayas a realizar, piensa en la razón por la que la vas a realizar: por dinero, por placer, por hacer un bien a alguien,…. si no encuentras la razón sencillamente no la realices, pero piensa antes en las consecuencias que tendrá.

Puedes aprovechar positivamente cualquier actividad, por desagradable que sea, planteándotela como una prueba o como un reto.

5. Fíjate en tu lenguaje corporal. (diario)

Vigila tu postura. Mantén tu espalda erguida cuando camines, cuando estés sentado ante el ordenador o cuando hables con otras personas. Busca tu centro, el eje central que atraviesa tu cuerpo desde la coronilla de tu cabeza hasta tu zona sacra. Encuentra ese eje no tangible y mantén tu columna vertebral paralela al mismo.

Fíjate en cómo te expresas cuando hablas con los demás. Tu postura, el contacto de los ojos, el movimiento de tus manos, y sobretodo practica la sonrisa.

6. Plantéate un cambio en tu rutina diaria (diario)

Prueba un nuevo restaurante, o atrévete con una nueva comida. Haz algo nuevo para tus sentidos. Ves a un museo si no acostumbras a hacerlo. Ves sólo al cine, o a un concierto. Cambia al te si hasta ahora tomabas café. Empieza a gestionar tu twitter o tu cuenta de instagram. Introduce un cambio, por pequeño que sea, en tu rutina diaria.

7. Ves solo a algún lugar y disfruta de esa libertad. (semanal)

La seguridad en uno mismo se adquiere asumiendo la responsabilidad de explorar terrenos desconocidoses por tu cuenta. Ves a algún lugar nuevo tu solo, aprende y disfruta de esa experiencia.

Utiliza wikiloc para registrar la actividad, o haz fotos en instagram

8. Haz ejercicio físico. (diario)

“Mens sana in corpore sano”. Sea cual sea, tu estado físico plantéate un ejercicio a tu medida que suponga un reto para tí. Camina, corre, juega a baloncesto, ves en bici, nada o haz fitness. No es necesario que te machaques, simplemente haz diariamente algo más de ejercicio del que haces habitualmente.

Puedes plantearte monitorizar el ejercicio que realizas con aplicaciones para móvil como por ejemplo google fit

9. Muéstrate amable con los demás (diario)

Muestra tu mejor cara con los demás. Dí buenos días sonriendo, y hasta luego con una sonrisa cuando te marches. Hazle algún comentario positivo a alguien tipo “me gusta eso que dices, eso que haces, esa camisa, ese corte de pelo, ese perfume…”.

10. Reflexiona al final del día y agradece (diario)

No importa que seas o no creyente. La espiritualidad no es lo mismo que la religión. Dedica 5 minutos por la noche para pensar en lo bueno que te ha sucedido durante el día, y lo bueno que has aportado a quienes te rodean. Siéntete satisfecho y en continuo aprendizaje. Agradece al mundo, al universo, a tu dios, o a ti mismo lo bueno que nos ocurre y llénate de energía para abordar el día siguiente. Practicar uno o dos minutos de respiración abdominal acostumbra a ser un truco maravilloso para relajarte y estimular tu glándula pineal.

Baltasar Santos

Actitud i Més

Personal Branding (crea tu marca personal y/o empresarial). Del 16/09/17 al 21/10/17.

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Curso (subvencionado 100%) de Personal Branding:

Sábados por la mañana, del 16 de septiembre al 21 de octubre de 2017, de 9 a 14h (30h).

Lugar de impartición: Academia CEP – El Vendrell. C. Nou, 62

Destinatarios: Autónomos, trabajadores en activo, directivos, personas en desempleo.

Inscripciones:

 

Tu marca personal es el activo más preciado que tienes. Aprender a desarrollarla y gestionarla es clave para generar más negocios para tu empresa, desarrollar una carrera laboral de éxito dentro de tu empresa, o mejorar tus posibilidades de empleo.

En este curso aprenderás qué es la marca personal, por qué es importante, cómo desarrollar tu marca personal y mejorar tu posicionamiento, qué canales utilizar para posicionar tu marca y cómo desarrollarlos, cómo implantarla y cómo medir su impacto.

Objetivos

Objetivos generales:

–  Comprender las responsabilidades de tener una marca personal o empresarial como clave en la nueva estructura de las organizaciones.

–  Aprovechar el fenómeno  “branding” para  posicionar-te en el mercado laboral.

–  Conocer las ventajas de tener una marca personal conectada con la marca empresarial como estrategia de las organizaciones frente a otros formatos tradicionales.

– Mejorar la creatividad.

Objetivos específicos:

–  Conocer los diferentes modelos de marca personal que mejor se adapten a uno mismo y a su organización.

–  Dominar el CMIP (Cuadro de Mando Integral ) para una buena implantación de PDAD (Planificar- Desplegar- Actuar- Desafiar).

–  Analizar la evolución del mercado en marcas por el autoaprendizaje y mejora de la reputación.

–  Conocer las herramientas básicas en creación y gestión de marca personal y empresarial en productos o servicios.

-Identificar las claves para la diferenciación y singularidad de la propia marca: competencia de aprender a aprender, competencia de autonomía e iniciativa personal y competencia social.

Contenidos:

  1. Business Brand & Personal Brand
    1. Concepto y evolución de las marcas.
    2. Casos de éxito y fracaso.
    3. Tendencias en los mercados.
    4. Misión, valores y roles de las marcas

     

  2. Herramientas para construir una marca corporativa.
    1. Claves para la singularidad y la diferenciación.
    2. Factores de generación de confianza.
    3. Neuro-márqueting: de las herramientas tradicionales a las herramientas 2.0

     

  3. Estrategia de márqueting digital en las marcas.
    1. Plan de acción: del I+D al CDC (conectamos, desarrollamos, compartimos).
    2. Mercadología.
    3. Responsabilidad, valores y objetivos
    4. Creatividad
    5. Análisis de la competencia.

     

  4. Personal Branding
    1. DAFO personal
    2. Creación del QCIP
    3. Implantación del PDAD
    4. Branding estratégico.
    5. Personal Branding y Mercado laboral.

Añade este curso a tu calendario

 

Excusas que te limitan

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Miedo a ahogarse

Carlos era un chico que tenía mucho miedo a ahogarse en la piscina. No importa el porqué tenía miedo, lo que importa es que, a sus 15 años, se veía incapaz de lanzarse a la piscina como hacían los demás chicos de su edad. A duras penas, había aprendido a nadar, pero nunca salía de la zona en la que podía hacer pie. Jamás se adentraba en la zona más profunda de la piscina por miedo a ahogarse.

Cuando quedaba con sus amigos, Carlos lo pasaba realmente mal. Ponía excusas para no meterse en el agua, para que sus amigos no se dieran cuenta de su “debilidad”. A lo sumo, bajaba por las escaleras de la piscina en la zona de baño infantil, pero nunca se adentraba en la zona donde estaban sus amigos.

Un día, sin embargo,mientras Carlos estaba bronceándose, sus amigos lo cogieron por pies y manos y le balanceraron para lanzarle a la piscina ante los gritos estériles de Carlos.

Fueron 3 segundos en los que Carlos se vio volando por el aire, entrando en contacto con el agua, hundiéndose y saliendo a flote. Cuando por fin Carlos pudo respirar, algo dentro de si mismo cambió para siempre. Se dio cuenta del tiempo que había permanecido atenazado por su miedo a ahogarse y ahora se sentía satisfecho de que sus amigos le hubieran lanzado a la piscina porque es posible que él nunca se hubiera atrevido a hacerlo.

No tener el control

Este relato, real, es un ejemplo de cómo los miedos nos pueden atenazar y limitar. A veces, es necesario una adversidad no voluntaria para darnos cuenta de cómo, efectivamente, nuestros miedos son infundados y podemos salir airosos de las situaciones que nos provocan ese miedo.

Cualquier nueva situación a la que nos enfrentamos es una situación fuera de nuestro control. Por ello, ante las nuevas situaciones podemos optar entre dos opciones:

a) Quedarnos en nuestra zona de confort que, aunque no nos resulte positiva, como mínimo está dentro de nuestro control. Ese es el terreno que conocemos y en el que nos sentimos seguros.

b) Salir de nuestra zona de confort y adentrarnos en nuevas experiencias que sin duda nos pueden traer más bienestar y satisfacción; y si no fuera así, siempre podemos volver a la zona de confort.

Algunos ejemplos limitantes

  • Marta está harta de su pareja. La convivencia con él es mala. No tienen intereses en común, no se comunican bien, apenas salen, y sus relaciones sexuales son de mala calidad. Marta desearía poder vivir sola, tener un tiempo de reflexión y conocer otras personas, quizás una nueva pareja con la que poder tener una relación estable, como siempre soñó.   Sin embargo, la ruptura con su pareja se le hace una montaña enorme. Se dice a si misma que todo cambiará, que ahora no es el momento de separarse porque significaría un disgusto para el resto de la familia, en especial, para sus padres. Se dice a si misma, que quizás si se quedara embarazada las cosas cambiarán. Se dice a si misma, que económicamente no es el momento de separarse.  Marta es infeliz con su pareja, pero su relación está dentro de su zona de confort.
  • Juan está en un trabajo en el que no se siente valorado. No le gusta su trabajo, sus jefes son unos explotadores,  la mayoría de compañeros van “a lo suyo”, y para colmo, el salario apenas llega para cubrir los gastos de su economía doméstica. Sin embargo, Juan tiene un contrato indefinido y aunque le gustaría cambiar de trabajo, piensa que no va a encontrar nada como lo que le gustaría. Ha pensado en hacer algún curso de formación que le prepare para algo que realmente le guste, pero se le hace cuesta arriba ponerse a estudiar. Se conforma con un trabajo estable ante la incerteza de otros trabajos.  Juan es infeliz en su trabajo, pero su trabajo está dentro de su zona de confort.
  • Guillermo lleva una vida sedentaria. A sus 40 años tiene un sobrepeso considerable. Sabe que la alimentación y el deporte son las herramientas que debe utilizar para ponerse en forma, adelgazar y sentirse mejor consigo mismo. En cambio, Guillermo siempre pospone el inicio de nuevos hábitos más saludables, y cuando llega la fecha decidida, siempre sale una nueva excusa: mal momento laboral, no se encuentra bien… Guillermo es infeliz con su estado físico, pero su sobrepeso está dentro de su zona de confort.

Podría seguir enumerando decenas de ejemplos de zona de confort. Todos ellos tienen en común que el estado actual de sus protagonistas, aunque insatisfactorio, está dentro de su control…es una zona conocida.

Pero ¿qué pasaría si…?

Imaginemos que pasaría si en estos tres ejemplos anteriores se obligara a sus protagonistas a salir de su zona de confort:

  • A Marta le deja su pareja. Tras un tiempo de duelo por la ruptura, Marta conoce nueva gente, empieza a salir con amigos, viaja y conoce una persona especial con la que inicia una relación muy satisfactoria.
  • La empresa de Juan cierra y Juan se ve obligado a buscar un nuevo trabajo. Prueba en diversos trabajos precarios, y decide apuntarse a hacer un curso de formación. Juan encuentra un trabajo en el que cobra más que antes. No tiene un contrato indefinido todavía, pero le gusta su trabajo.
  • A Guillermo le dice el médico que si sigue con ese sobrepeso es muy probable que tenga alguna complicación cardiovascular. Guillermo se apunta a un gimnasio y conoce gente con la que sale a hacer ejercicio cada día. En 6 meses, Guillermo ha adquirido un buen estado de forma y ahora disfruta corriendo carreras populares y haciendo largas caminatas por la montaña.

Autodesarrollo: salir de la zona de confort

Quedarnos en nuestra propia zona de confort puede ser útil durante un tiempo. Sin embargo, tanto a nivel personal como de pareja, quedarse mucho tiempo impide avanzar hacia nuevos objetivos, hacia nuevas metas que mejorarían nuestro bienestar.

Queramos o no,  perseguir nuestros sueños es lo que nos enriquece personalmente. Tener nuevas experiencias gratificantes nos hace crecer como personas y ser más felices. Sin embargo, la mayoría de las personas prefieren quedarse en su zona de confort. No se atreven a abandonar ese espacio de seguridad, que aunque limitante, es conocido y controlable. En realidad, mantenerse en la zona de confort te limita porque no te permite descubrir nada nuevo. De esta forma, es posible que mueras un poco cada día.

Tu vida comienza donde termina tu zona de confort.

Fuera de la zona de conformismo, están tus sueños, nuevas personas, nuevos lugares, nuevos conocimientos.  De hecho, solo crecemos cuando somos capaces de dar el salto a esa zona desconocida, que nos asusta o nos da pereza, pero que contiene un camino de aprendizaje que te llevará a metas insospechadas. Podemos decir, sin miedo a equivocarnos, que tu vida comienza donde termina tu zona de confort y sin embargo, nuestra parte racional nos impide dar ese paso que nos permite vivir plenamente. Nuestra parte racional se inventa mil excusas para que no te muevas de donde estás, porque nuestra parte racional no busca tu felicidad sino tu seguridad.

Veamos las excusas

  • En el fondo no estoy tan mal. Hay gente que está mucho peor. Seguro que vendrán tiempos mejores.
  • Ahora no es el momento de cambiar. Tengo que esperar a que se dén mejores circunstancias.
  • Realmente tengo sueños, pero también tengo responsabilidades. Soy una persona responsable y no puedo emprender nuevas aventuras a lo loco.
  • No sé cómo hacer ese cambio.
  • Hacer ese cambio me llevará mucho tiempo… para que después no funcione.
  • Más vale malo conocido que bueno por conocer.
  • No puedo permitirme ningún cambio. Soy prisionero de mis circunstancias.

¿Alguna vez te has dicho eso?. Pues solo son excusas que te limitan. No se trata de lanzarse a lo loco. Reflexiona, decide y actúa. Si necesitas ayuda, no dudes en llamarme

Baltasar Santos
Psicólogo clínico
Actitud i Més

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