Inteligencia emocional como asignatura ¿qué opinas?

Inteligencia emocionalSomos muchos los educadores y psicólogos que reclamamos la inclusión de una asignatura obligatoria para que los niños y jóvenes aprendan a descubrir y gestionar sus propias emociones, tranquilizar sus mentes, relajar su cuerpo, aprender de los errores y sentirse cómodos con sus propias emociones y las de los demás.

La empatía, la asertividad, la planificación de objetivos, la resiliencia, la resolución de conflictos (en la familia, en el aula, en la vida) son competencias tan relevantes como las matemáticas o la lengua, para el completo desarrollo de las personas. El mayor beneficio de implantar esta asignatura en los currículums escolares sería una educación tanto emocional como a nivel de consecución de objetivos en la vida: académicos, profesionales, en las relaciones sociales, con respecto a uno mismo…

¿Y Vd qué opina?: ¿Debería incluirse como asignatura obligatoria?.

¿cómo influyen las discusiones de los padres en los hijos?

niño tristeEs importante normalizar los desencuentros en la pareja. Las desaveniencias conyugales es algo que hay que ver como “normal” desde el momento en que entendemos que las relaciones entre personas tienen puntos de acuerdo, pero también puntos de desencuentro. El mito de la “media naranja” no es más que eso… un mito.  Cada persona tiene una historia detrás, unas experiencias, una familia, unos amigos, unos éxitos y unos fracasos que han marcado decisivamente una determinada manera de relacionarse con los demás, incluyendo la pareja.  Lo importante no es que existan conflictos sino cómo se abordan los conflictos.

Es a la hora de abordar los conflictos conyugales cuando se descubre el estilo de comunicación y de afrontamiento de los problemas existente en una pareja. Los reproches, las generalizaciones y los estilos de comunicación pasivo-agresiva están a la orden del día.  Cuando las discusiones, las discrepancias de pareceres exceden los umbrales de la buena educación, la escucha activa y el debate, a menudo nos encontramos con gritos, faltas de respeto, llantos o “te dejo de hablar”. ¿cómo influye todo eso en los hijos?.

Para empezar, los hijos, por pequeños que sean no son ajenos a las discusiones. Pueden no entender el contenido de la discusión, pero entienden que existe una discusión. Cuando los niños ven que sus dos referentes discuten pueden tener lugar varias consecuencias, a corto y largo plazo, puesto que de ser frecuentes, marcarán la forma en que el niño se relacionará con los demás en el futuro.

  • Los niños se desorientan. Si Papá y Mamá lanzan mensajes diferentes y no sabe a quién hacer caso. Las discusiones entre los padres crean un estado de indefensión en el niño, puesto que se ve impotente para evitar que sus dos referencias más importantes discutan. El mundo interno del niño tiembla. 
  • Los niños aprenden pautas de relación. Si papá y Mamá se gritan, el niño aprende a gritar en caso de desacuerdo. Más tarde, el grito puede convertirse en agresión, en hacer valer su argumento por la vía de la imposición o de la fuerza.  Si los papás debaten, el niño aprenderá a dialogar como mecanismo de afrontamiento de los conflictos.
  • Si los papás lloran, el niño aprenderá a descargar emocionalmente mediante el llanto.
  • Si los papás se dejan de hablar, el niño aprende que el silencio y el ignorar a la otra persona es un modo de resolver problemas.

Hace poco unos padres me explicaban que se habían dejado de hablar durante 1 mes, pero que sin embargo, cada uno de ellos individualmente había mejorado la relación con las hijas: “durante ese mes la relación con mis hijas era como una balsa… eran obedientes, se portaban bien….”.  ¿Por qué cambian las hijas en su comportamiento?. Pues una posibilidad muy probable es que las niñas crean tener cierta responsabilidad en las discusiones de los padres; ¡culpa!, y por ello hacen lo posible para no irritar a los padres.  También puede generarse miedo: que las niñas sientan miedo ante la posibilidad de que sus progenitores les dejen también de hablar a ellas cuando no hacen las cosas bien.

En cualquier caso, INDEFENSIÓN, CULPA y MIEDO son palabras mayores para cualquier persona, y máxime para un menor, en pleno desarrollo de sus esquemas de razonamiento y relación.

Conclusión: la discusión entre los padres es normal, pero hay que aprender a no enviar mensajes contradictorios a los hijos, afrontar las discrepancias de forma civilizada (cualquiera que sea el motivo de discusión), y por supuesto, nunca discutir ni delante de los hijos, ni dejar que visibilizen u oigan la discusión o sufran las consecuencias de una comunicación pasivo agresiva y de unas emociones paternas y maternas mal gestionadas.

En cambio, aprender a gestionar las discrepancias y los conflictos de forma asertiva y constructiva es uno de las mejores enseñanzas que se le pueden inculcar a un niño. 

 

 

 

 

El partisano en tu espejo.

El movimiento partisano estuvo ligado a la resistencia ante los Nazis. Sus milicianos eran mujeres y hombres dispuestos a luchar por un futuro mejor. Nuestro partisano psicológico es nuestro mejor aliado para conseguir nuestros objetivos. Imagen de wikipedia: http://en.wikipedia.org/wiki/Soviet_partisans

El término “partisano” es una hermosa palabra que nos evoca al romanticismo de la resistencia, a la lucha clandestina por lo justo, y a sentimientos de solidaridad con otros partisanos, que son minoría en un mundo ocupado.

En sentido estricto, un partisano es un guerrillero que se opone a un ejército de ocupación; su utilización se asocia con frecuencia a organizaciones clandestinas de resistencia en la Segunda Guerra Mundial.  Sin embargo, la acepción que le daremos en este post hace referencia a ese “yo” que nos habla a cada uno de nosotros, y nos anima a hacer lo correcto, a pesar de que nos invadan esas fuerzas de ocupación llamadas “Pereza” ,”Impulsividad” y “Ansiedad” (en adelante, el ejército de la PIA).

Ese partisano que nos defiende es el que se sobrepone a la adversidad y al ejército de la PIA, haciéndonos fuertes para hacer algo que estábamos posponiendo, o sencillamente para seguir haciendo algo, que aunque nos cueste algún esfuerzo, nos conduce a algo bueno. La motivación, el esfuerzo y la resiliencia son los grandes aliados de nuestro partisano. La pasión, el positivismo centrado en la realidad y la ilusión son sus grandes amigos.

Aunque muchos piensan que los partisanos tienen la guerra perdida, los propios partisanos saben que se pueden perder algunos combates, pero que resistir es vencer.  Afortunadamente, todos tenemos un partisano dentro de nosotros. Sólo hace falta mirarse al espejo, y dejarte influir por la fuerza,  la pericia,  el honor y la actitud de tu guerrillero partisano. La victoria está en tus manos.

 

 

 

 

¿conversas contigo cuando estás a solas?

hablar sóloA pesar de los beneficios de hablar sólo, este comportamiento sigue siendo mal visto, por cuanto evoca a trastornos mentales que tienen como síntomas el habla ilógica o el diálogo alucinatorio. Por esa razón, nos censuramos a nosotros mismos cuando hablamos sólos, o negamos la evidencia si alguien nos pilla hablando sólos.  Sin embargo, la gente sana que habla sola está muy cuerda.

Hablar con amigos, con tu perro, con una planta, con tus “lares” o  con uno mismo es uno de los factores que ayudan a superar las situaciones de crisis y a resolver problemas. Hablar con uno mismo en voz alta (soliloquio) también es útil para pensar mejor, para tomar decisiones, o para guiar el “paso a paso” de algo que estés haciendo (autoinstrucciones), y que necesite concentración.

Explicar tus sentimientos, a otros o a tí mismo, ayuda reducir la tensión emocional, y por tanto ayuda a desahogarse, relativizar los problemas y guiar la acción en positivo.

Si hablas sólo estás muy cuerdo… eso sí: centra tu diálogo en el presente y en el futuro, pero no te pases demasiado tiempo hablando del pasado: regodearse en las cosas buenas del pasado, o revolcarse por las cosas malas del pasado, te pueden llevar a ser poco práctico. Sin embargo, enfocarte en el presente y en el futuro, te llevan a fijarte objetivos, planificar y cumplir con lo planificado.

¿Tus relaciones son tóxicas o nutritivas?

toxicasLas palabras tienen un gran poder sobre las personas (incluídos nosotros mismos). Las palabras son capaces de motivarnos o de hundirnos en la más absoluta de las miserias. En la vida, nos relacionamos con personas positivas. Hablar con ellas ya te alegra el día. Pienso ahora en algunas personas que merece la pena haber conocido. Se trata de personas “nutritivas”, ya que nutren tu mente y tu alma de positivismo, haciendo que una sonrisa se dibuje en mi cara de forma natural.

Frente a estas personas nutritivas, encontramos las personas tóxicas. Son aquellas que llevan una gran mochila de rabia, rencor, y mal rollo. Siempre tienen razones para trasladarte su negatividad, su frustración, su envidia. Nada les parece bien, y su única motivación en la vida es ir repartiendo basura mental, llena de bacterias y de virus psicológicos. Lo peor de estas personas es que ellas creen que están bien. Siempre justifican sus malos rollos en los actos de los demás, porque ellas siempre lo hacen todo bien.

Así como las personas nutritivas hay que cuidarlas in extremis, pues sólo crecen cuando se las cultiva, las personas tóxicas abundan a nuestro alrededor, pues son como la mala hierba. Puedes saber si estás con una persona tóxica cuando nunca reconoce nada positivo en tí, cuando nunca te alaba, y cuando sólo se dedica a resaltar tus puntos negros. Las personas tóxicas son inflexibles en sus planteamientos: siempre tienen razón, y todo lo que hacen o dicen está justificado. Nunca aceptan una sugerencia y siempre dan consejos, también tóxicos.

Es importante reconocer ambos tipos de personas, ya que una persona tóxica te traslada, sin que apenas te des cuenta, toda su negatividad. ¿No os ha pasado que tras haber hablado con una persona (tóxica) os habeis sentido muy intranquilos, tensos, nerviosos y de mal rollo?. ¿No os ha dolido la cabeza o el estómago tras hablar con alguna de estas personas?. En efecto, su actitud negativa es muy contagiosa, y por tanto hay que apartar las personas tóxicas o tener la habilidad de construir un muro mental ante sus influencias.

Un segundo tipo de personas tóxicas son aquellas que siempre te están pidiendo ayuda y siempre quieren dar lástima. Todo lo que les pasa en la vida son desgracias. Por mucho que les sugieras cambiar en sus hábitos y costumbres, son pasivos y autocomplacientes. Creen en la suerte (la buena y la mala), y como la buena suerte sólo persigue al que se esfuerza, a menudo se encuentran en problemas críticos que requieren de tu ayuda. No hay nada peor que ayudar a una persona tóxica que no quiere cambiar, porque te arrastrará a su pozo, y mientras ella encontrará a otro “pardillo” que la ayude, tú seguirás en el pozo. Estas personas tóxicas, también conocidas como “cuentaproblemas” normalmente aparecen disfrazadas de “amigo”. Son esos nuevos amigos que surgen sólo para que les ayudes aprovechándose de la generosidad de tu alma. No los busques si en algún momento necesitas de ayuda: “ellos nunca pueden ayudar porque ellos siempre consideran que están peor que tú”.

Cuida el jardín de tus relaciones, evita que las personas tóxicas crezcan a tu alrededor, y no las confundas con aquellas personas nutritivas que están pasando por un mal momento. Reconocerás a estos últimos porque aunque tengan problemas, siempre están dispuestos a escucharte y ayudarte. Lo dicho, arranca las malas hierbas y abona las relaciones nutritivas. Tu huerto mental se lo merece.