Un manual de vida

epicteto

Hay muchas lecturas que merece la pena leer detenidamente, y analizar en profundidad. El manual de vida de Epícteto es una joya estoica, completamente actualizable al momento presente.  Espero que os sea útil.

Manual de vida

1.- Hay ciertas cosas que dependen de nosotros mismos, como nuestros juicios, nuestras tendencias, nuestros deseos y aversiones y, en una palabra, todas nuestras operaciones. Otras hay también que no dependen, como el cuerpo, las riquezas, la reputación, el poder; en una palabra, todo aquello que no es de nuestra operación.

2.- Lo que depende de nosotros es libre por su naturaleza, y no puede ser impedido ni Forzado de ningún hombre, y, al contrario, lo que no depende de nosotros es servil, despreciable y sujeto al ajeno poder.

3.- Acuérdate, pues, que si juzgas por libre y tuyo lo que de su naturaleza es servil y sujeto al poder ajeno, hallarás muy grandes inconvenientes, y te verás confuso en todos tus designios y expuesto a mil molestias, y al fin acusarás a los dioses y a los hombres de tu infortunio. Y si, al contrario, creyeres ser tuyo solamente lo que de verdad te pertenece, y supieres considerar como externo o extranjero lo que en efecto lo es, cierto que nada será capaz ni bastante para desviarte de lo que te hayas propuesto hacer; que no emprenderás cosa alguna que te pese; que no acusarás a nadie, ni murmurarás; que ninguno te ofenderá; que no tendrás enemigos, ni padecerás jamás un mínimo desplacer.

4.-Si deseas, pues, tan grandes bienes, sabe que no basta desearlos tibiamente para obtenerlos, sino que conviene evitar del todo algunas cosas y privarte de otras por algún tiempo. Porque si (no contento con el que posees) tienes ambición de entrar en cargos y de amontonar riquezas, acuérdate que perderás absolutamente los medios verdaderos de granjear la libertad y la felicidad. Y también podrá ser que quedes frustrado de lo que pretendes con tanta pasión.

5.- Cuando se te ofrece algún objeto enojoso, acostúmbrate a decir en ti mismo que no es lo que parece, sino pura imaginación. Luego que hayas hecho esta reflexión, examina el objeto por las reglas que ya tienes para ello. Considera si es cosa que depende de ti; porque si no depende, dirás que no te toca.

Gimnasia cerebral para prevenir demencias.

En los próximos años se espera un crecimiento significativo de personas que van a desarrollar demencias y enfermedades mentales. 

Mientras las farmacéuticas se afanan en diseñar nuevos productos para prevenir o retardar estas enfermedades, y mientras los gobiernos invierten millones en programas de investigación sobre el cerebro, hay algunas cosas que nos van a ayudar a ejercitar nuestro cerebro, poniéndolo en forma y en pleno equilibrio saludable.

  1. Reducir  la hipertensión y eliminar el sobrepeso: Estos dos factores aumentan las probabilidades de demencia.
  2. Crucigramas y Sodokus: Los retos mentales nos ayudan, que no sean puramente mecánicos, nos ayudan a ampliar nuestras redes neuronales y prepararnos para nuevos aprendizajes.
  3. Alimentación saludable: Una dieta baja en grasas y azúcar incide en una mejor circulación de la sangre en el cerebro. Pescado azul, verduras, frutos secos, legumbres y aceite de oliva crudo, son ingredientes excelentes que ayudan a la actividad cerebral.
  4. Ponerte nuevos retos:  Un reto es cualquier cosa que haga que se amplíe tu zona de confort. Cuando lo asumes, tu mente lucha para abandonar a las primeras de cambio ya que está cómoda en la zona de confort actual.
  5. Medita:  La meditación no necesita ni de incienso ni de velas o música oriental. Si la parafernalia te hace más agradable la meditación, ¡estupendo!, pero sólo necesitas dedicarte un poquito de tiempo diario, a la tranquilidad, el silencio y estar contigo mismo, observándote desde fuera, y con una respiración lenta y profunda. 
  6. Relaciones sociales sanas: El ser humano es social por naturaleza. Aprovecha esa característica que nos es propia y mantén unos niveles de relaciones sociales en cantidad y calidad adecuados.

¿Por qúe engordan los nervios?

En uno de los geniales monólogos del inolvidable Pepe Rubianes, decía que cuando iba a la carnicería pedía que le sirvieran los filetes de carne “sin nervio” porque los nervios engordan.

Aunque la fibra nerviosa no engorda, comer ansiosamente o de forma estresada sí que puede engordarnos por diversas razones:

  • La respuesta de nuestro organismo ante el estrés es la activación del mecanismo de respuesta huída-ataque, lo que implica que, entre otros cambios, se produzca una ralentización de la digestión, volviéndose ésta lenta y pesada.
  • Durante una comida estresada, solemos aumentar la frecuencia de bocados y disminuir la frecuencia de masticaciones, haciendo que ingiramos más alimentos y peor digeridos que en una situación de comida placentera.
  • La sensación de hambre tarda más en calmarse dando lugar a que ingiramos más alimentos de los necesarios, hasta que el cerebro avisa que el hambre ha desaparecido.

¿Qué hacer para comer saludablemente?.

1.- Las comidas son un placer y un buen momento para compartir una buena conversación, sin prisas.

2.- La respiración lenta y profunda acompaña a los momentos de relajación. Intenta que la comida sea uno de esos momentos.

3.- Evita demasiados estímulos auditivos o visuales de fondo, evita el ruído. Quita la TV y disfruta de un rato de silencio o de música relajante.

4.- La masticación es la primera digestión que realizamos. Masticar bien cada bocado nos asegura una perfecta digestión.

5.- El mindfullnes aplicado a la comida significa tomar conciencia del momento de comer, de los sabores y olores, de las texturas, de los condimentos, de los sonidos en boca de cada bocado…, Practica la conciencia plena en la comida y experimentarás el placer de comer.

6.- Elige unos alimentos equilibrados. Vigila la ingesta de grasas y azúcares, y elimina de tu dieta las bebidas carbonatadas o dulces. Agua, o un buen vino (incluso una copa de cava Brut Nature) pueden ser unos buenos aliados de la comida, siempre que no sea excesivo. Es preferible beber antes de comer que hacerlo durante la comida.

7.- Piensa en el momento del día en que estás. Si es de noche y después de la cena vas a dormir, la cena ha de ser muy ligera (ensalada y poco más). Si es de día y estás en el desayuno, éste puede ser más abundante. Ya sabes aquello de “desayunar como reyes, almorzar como príncipes y cenar como mendigos”.

¡Echa el freno, madaleno!

keepcalmUna de las grandes diferencias entre un estilo de vida saludable y el estrés excesivo es la velocidad con la que vivimos.

Mi amiga Clara tiene una curiosa teoría al respecto: dice que el ser humano tiene predeterminado un número de respiraciones a lo largo de su vida. Las personas que viven la vida a tope, estresadas en exceso, sin tiempo material para llevar a cabo sus propósitos, lo viven todo con mucha más intensidad, respirando mucho más deprisa que el resto, como si les faltara el aire, o como si el aire se fuera a acabar. Estas personas, además de ser propensas al bloqueo por estrés y a la ansiedad, tienden además a vivir menos años.

En cambio, las personas que se toman sus tareas con tranquilidad, sin prisa pero sin pausa, son mucho más ordenadas y eficientes en el cumplimiento de sus compromisos. Su gestión del tiempo es tan buena que sacan tiempo para el trabajo, para el ocio, para la familia, para los amigos, para las aficiones y para sí mismos. Son personas que tienen una respiración acompasada, lenta y profunda, y eso les lleva a vivir más tiempo y más saludablemente.

Aunque Clara reconoce que es una teoría no comprobada y disparatada, la verdad es que la velocidad con la que vivimos y la frecuencia de la respiración son indicadores potentes del grado de estrés o de relajación con el que vivimos, y eso está ligado a la generación de cortisol. La liberación de cortisol en respuesta al estrés es saludable en pequeñas cantidades, sin embargo, el exceso de cortisol como consecuencia de un estilo de vida estresado continuamente tiene efectos muy negativos sobre la salud: incrementa el nivel de azúcar en sangre, suprime la acción del sistema inmunitario, disminuye la formación ósea, estimula la secreción ácida gástrica y daña el hipocampo (memoria, emociones, aprendizaje)…entre otros efectos.

Por esas razones, vivir deprisa puede ser sinónimo de morir joven (sin necesidad de tener un bonito cadáver). Es muy recomendable, frenar nuestro ritmo, ordenar nuestro tiempo y nuestras actividades, y cada vez que detectemos un acelerón de nuestra respiración, tomarse un tiempo para respirar lenta y profundamente. Llevar a cabo tus actividades y compromisos con calma y de forma relajada y “una detrás de la otra”, te llevará a ser más eficiente en el trabajo, y a vivir más saludablemente. “Si tienes prisa, vístete despacio”.