Gestión del tiempo: ¿reloj o brújula?

Orienta tu vida hacia tus propósitos

Una buena organización de tus tareas te servirán para optimizar tu tiempo lo cual es esencial para conseguir tus objetivos.

El reloj nos sirve para medir el tiempo cronológico y  coordinar acciones, administrar nuestras tareas y actividades, y sobretodo tener conciencia del tiempo.

La brújula, en cambio, nos señala la dirección hacia nuestros objetivos, se debe orientar a aquéllas cuestiones de nuestra vida que consideremos realmente importantes.

Emplear el reloj y no la brújula implica vivir como un bombero, atendiendo las urgencias y apagando fuegos, en un bucle continuo que provoca que perdamos de vista lo realmente importante, con la esperanza de que algún día se dispondrá el tiempo suficiente para atender las cosas importantes, cuando conseguimos recordar que éstas existen.

Cuanto más grande es la brecha entre lo que hacemos y lo que realmente queremos para nuestra vida, más vivimos la vida de bombero, y más experimentamos desorientación, sensación de no estar aprovechando el tiempo, frustración y sensaciones de vacío.

Vivir como bombero, en muchas ocasiones, constituye nuestra zona de confort: el lugar en el que todo nos es conocido y que incluso nos recompensa cuando somos capaces de cumplir con todas las exigencias del reloj.

Sin embargo, a pesar del aparente éxito que podamos alcanzar en la gestión del tiempo guiada por reloj, cuando recordamos las cosas importantes hacia las que no hemos dedicado nada del tiempo que hemos dedicado al día a día, nos damos cuenta de que quizás no hemos aprovechado el tiempo de la mejor manera.

Las sensaciones de “me falta algo en mi vida”, la conciencia de que nos falta la completa plenitud, son una señal inequívoca de que es el momento de repasar tu agenda, tus recursos y tus hábitos, y redirigirlos hacia donde quiera que esté aquéllo hacia lo que señala tu brújula, y utilizar el reloj como un aliado.

Bronnie Ware, en su libro “The Top Five Regrets of the Dying” (Los cinco mayores remordimientos de los moribundos)  postula que existen cinco cosas de las que la gente se arrepiente antes de morir:

  1. Ojalá hubiese tenido el coraje para vivir una vida auténtica por mí mismo, no la vida que otros esperaban de mí.
  2. Ojalá no hubiese trabajado tanto.
  3. Me hubiese gustado tener el coraje para expresar mis sentimientos.
  4. Lamento no haberme mantenido en contacto con mis amigos.
  5. Desearía haberme permitido ser más feliz.

¿y tú, de que te arrepentirías? ¿qué cambiarías para no sentirte frustrado? ¿Hacia dónde quieres dirigir tu brújula?

Baltasar Santos

Actitud i Mes

 

 

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