Las emociones de un autónomo

¿Qué son las emociones?

Según el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar social, las emociones (alegría, tristeza, miedo, ira…) son reacciones que todos experimentamos pero que en caso de un mal manejo  pueden acarrear un bloqueos, transtornos  o enfermedades.

Algunas de las situaciones que pueden despertar nuestras emociones, son sobradamente conocidas por todos:

  • Amenaza grave para nuestra supervivencia:  reaccionamos luchando, huyendo, manteniendo la situación de alerta o paralizándonos.
  • Confrontación de intereses con nuestros semejantes: Reaccionamos con ira o enojo.
  • Pérdida de un ser querido:  Reaccionamos con tristeza.
  • Celebración de un éxito o enamoramiento. Reaccionamos con alegría y júbilo.
  • Esfuerzo ante un reto. Reaccionamos con satisfacción.
  • Ante personas que necesitan nuestra ayuda. Reaccionamos de manera rápida y altruista aún a riesgo de nuestra seguridad.

En todos los casos, estas reacciones nos ayudan a afrontar mejor esas situaciones. Nos ayudan a adaptarnos a nuestro entorno.

Sin embargo, hay reacciones emocionales que se producen ante situaciones del pasado, o incluso, algunas otras que no hemos vivido todavía, situaciones que creemos que ocurrirán, que anticipamos, adivinamos o imaginamos.

Las emociones placenteras son esenciales para la memoria, para la toma de decisiones, para nuestro razonamiento lógico, y también para nuestra conducta, nuestras relaciones sociales y nuestro bienestar. Algunos datos que corroboran esta afirmación son:

  • Las experiencias emocionales son las más valoradas.
  • Los recuerdos que conservamos son mayoritariamente emocionales.
  • Necesitamos tensión emocional para decidir.
  • Decidimos muchas veces de manera emocional.
  • Las emociones nos preparan, nos motivan y nos guían.

Ahora que conocemos algo sobre las emociones, puedes averiguar cómo desarrollar en sólo 3 pasos la inteligencia emocional.

Ahora bien: ¿Cuáles son las emociones más importantes a tener en cuenta por el trabajador autónomo a lo largo de su vida profesional?

Planificación y gestión de las emociones

Uno de los riesgos de la persona que invierte en el emprendimiento de un negocio es dejarse llevar más por las emociones que por la planificación y ejecución del plan de empresa.

Un emprendedor que inicia su proyecto sin un mínimo de planificación está condenado a tardar mucho en alcanzar el éxito. Igual suerte corren los emprendedores y autónomos que cometen sesgos en la planificación con la construcción de escenarios poco o nada realistas.  Ojo! pasión por el negocio es una cosa, y que te ciegue la pasión es otra.

Recuerdo algunos emprendedores que arriesgaron su dinero en un proyecto de empresa alimentado por la ilusión del éxito, y que tenían tanta seguridad en su proyecto, que no vieron necesario ni hacer un pequeño estudio de mercado antes de iniciar el negocio.  Podéis imaginar cómo acabaron estas empresas.

Por tanto, una correcta gestión de las emociones nos ayudará a tirar hacia adelante con el negocio.

El desgaste emocional de no desconectar nunca

Cuando se habla de los inconvenientes de ser autónomo surgen muchas quejas sobre todo lo que se tiene que pagar (impuestos, seguridad social, etc). y sobre lo que cuesta cobrar.  Se habla de trabajar muchas horas, de no tener vacaciones o no tener a final de año la liquidez que su esfuerzo merece. Pero, pocas veces se habla del desgaste emocional del autónomo.

Muchos autónomos no desconectan nunca: cuando no están ejerciendo su actividad profesional, están pendientes de las tareas administrativa, de la contabilidad,, o de las maneras de captar nuevos clientes.

Desconectar para afilar el hacha.

No siempre somos capaces de encontrar soluciones plausibles a nuestros problemas de una forma rápida. Es difícil que se nos ocurran esas soluciones cuando estamos todo el día atendiendo nuestros clientes sin tiempo para pensar en nada más, y a menudo, nos cuesta dar con esas soluciones.

Los autónomos sufren este problema especialmente. En primer lugar porque su jornada laboral suele ser muy extensa, porque los fines de semana son más cortos y porque las vacaciones son inexistentes en muchos casos. De hecho, uno de cada dos autónomos reconoce que no desconecta nunca.

Igual que para cortar un tronco hay que parar a afiliar el hacha, también los autónomos deben desconectar un ratito al día, como mínimo.

Emocionar a los clientes: la clave del éxito

Si conectamos a nivel emocional con los clientes habremos conseguido la llave del éxito. Las emociones fidelizan, es por ello, que para un autónomo es importantísimo saber cómo puede emocionar a sus clientes. Pregúntate, ¿qué es lo que hace que tus clientes te elijan? ¿qué emociones les mueven? .  Piensa en que colores van a lucir en tu espacio de venta, cómo quieres que se sientan tus clientes en tu establecimiento.

Delegar, no se quiere, no se puede, no se sabe

A pesar del gran desgaste emocional de centralizarlo todo, de tener que controlarlo todo, muchos autónomos no saben, no pueden o no quieren centralizar. Algunos son saben delegar, otros no quieren y otros dicen que no pueden.

Del autónomo en modo Dios también se puede salir

Parece que son autónomos en modo Dios, omnipotentes y omnipresentes. Pero la realidad es otra. Si no se identifica el problema y se pide ayuda es muy complicado revertir la situación. Y esto solo acaba cuando estalla, se cae en una enfermedad o crisis profunda, muchas veces en forma de depresión.

Cuando ya existe un síntoma tan reconocible se toman medidas. El problema es que antes de esto, el autónomo tiene que aprender a relajarse, a olvidarse al menos unas cuantas horas al día de su trabajo. A desconectar por completo. Muchos utilizan el deporte como catalizador, especialmente los deportes de equipo. Si se trata de correr, de montar en bici o algo que podemos hacer nosotros solos, es más complicada esa desconexión.

Es habitual que el autónomo en algún momento eche la vista atrás, haga cuentas y piense que para lo que al final ingresa cada mes no le merece la pena tanto esfuerzo. Entonces a la primera oportunidad que tiene, comienza a trabajar por cuenta ajena, donde desconectar resulta un poco más fácil.

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