Necesitamos políticos que digan lo que piensan pero sobretodo que piensen lo que dicen.

Rufian y sus intervenciones
Rufian se ha convertido en un Showman de la nueva política. Siempre en busca de la polémica, y del tweet fácil.

Inteligencia emocional en política

A raíz de las intervenciones de Rufián en el Parlamento español, más propias de un Show que de un escenario de debate; mucho se está hablando en los últimos días de la mediocridad y falta de altura de miras en nuestros políticos a nivel de todo el estado español, pero…si nos damos una vuelta por el mundo, tampoco van faltos de mediocridad: Trump, Kim Jong-un, Bolsoraro, Maduro…

Sin duda, en un artículo publicado por Andreu Gatuellas el 7 de octubre de 2017, titulado Inteligencia emocional aplicada al ámbito político,  el autor informa que había participado en un programa de formación en Inteligencia Emocional aplicada a la política denominado EQSP (Emotional Quotient for Smart Politics) y que dicho programa fue acompañado de una investigación dedicada a sondear el estado actual de la cuestión entre los políticos; y aquí se dieron cuenta de la existencia de 3 niveles de políticos:

  1. Un primer grupo de políticos en activo que eran incapaces de identificar, predecir emociones en los demás o darse cuenta del impacto que podían tener las emociones en las decisiones y posicionamientos de las personas. Una especie de “ceguera emocional” absolutamente alarmante.

2. Un segundo grupo integrado por políticos que identificaban, percibían y eran capaces de predecir pero les importaba tres pimientos, no le daban importancia a esa información emocional porque, o bien estaban en mayoría en el gobierno y entonces hacían y deshacían lo que les daba la gana, o porque simplemente no creían que fuera algo relevante.

3. Un tercer grupo identificaban, percibían y eran capaces de predecir, pero usaban las emociones sólo en favor de sus intereses. Es decir podía considerarse que eran inteligentes emocionalmente pero tenían la ética de de un psicópata.

Vamos que el panorama era (y es) muy desalentador, porque si bien el primer grupo tiene la “disculpa” de la incompetencia emocional, y el segundo de la irresponsabilidad supina, el tercer grupo está regido por el egoísmo y la maldad.

El tercer grupo, siempre según el autor, es el más preocupante porque son hábiles emocionalmente, pero se han pasado al “lado oscuro”. La inteligencia emocional es como la “fuerza” de los caballeros Jedi, es muy potente, pero se puede usar para el bien o también para el mal.

Un ejemplo de ésto son los dirigentes políticos (o grupos políticos) que manipulan o han manipulado emocionalmente a las personas de una forma brillante para llevarlos a hacer lo que han querido. Adolf Hitler lo hizo, Joseph Goebbels lo hizo, George Bush lo hizo, Jose María Aznar lo hizo, Trump lo hizo en su proceso electoral, el Estado Islámico lo hace  

Las Habilidades de la inteligencia emocional

Existen 4 habilidades troncales en Inteligencia Emocional: Identificar, Usar, Entender y Manejar (Modelo de Habilidades de Salovey y Mayer 1997).

Identificar/Percibir: percibir la emoción y darse cuenta de como ésta puede impactar sobre el pensamiento o las decisiones que se toman.

Usar/Facilitar: saber que emoción puede ser la más útil para facilitar una tarea o para conseguir lo que se quiere conseguir (cuidado con ésta porque en política es la habilidad clave, para bien y para mal).

Entender/Predecir: saber porque la otra persona o tu mismo os sentís como os sentís, que ha llevado a la/s persona/s a sentirse de esta forma. Esta habilidad también tiene un componente de predicción de lo que puede pasar si se sigue/n sintiendo así.

Gestionar/Manejar: tiene que ver con la capacidad o alternativas que se disponen/escogen para gestionar la emoción o la situación a nivel emocional. Tiene que ver con que escogemos hacer para manejar la situación interna propia o de los demás.

De todas estas habilidades, la que más utilizan nuestros políticos es la segunda. Identifican a la perfección el desánimo de la gente de a pie, el cabreo colectivo por los recortes, la falta de trabajo o su mala remuneración, y generan shows mediáticos para captar la atención de los ciudadanos, con el objetivo de que digamos “ole, ese político le echa narices, dice lo que piensa”.  Sin embargo, lo que crean es división, odio, y más problemas.

Desde aquí, creo que es  necesario decir lo que se piensa, pero aún más, pensar lo que se dice. 

La política no debe ser un show de cara a la galería sino el medio para el progreso de nuestra sociedad

Decía Gaspar LLamazares hace unos días en una entrevista, que la política se ha convertido en los últimos años en un lamentable espectáculo en el que sus protagonistas, más que intercambiar argumentos, acuden a sus cámaras de representación en busca de un titular, de un tweet, de una foto o de un whatsapp viral de cara a sus electores.

¿No se dan cuenta los políticos que la mala influencia que tienen en la ciudadanía?.  El descrédito de la política por obra y gracia de sus protagonistas, traerá consigo líderes más populistas, más radicales, aparentemente más cerca del pueblo, pero con discursos demagógicos enemigos del consenso y peligrosos por lo que llevan de exclusión del otro.

Miren Francia, con una extrema derecha revolucionaria, integrada dentro del movimiento “chalecos amarillos”, del que también forma parte la izquierda más radical, y que los últimos días amenaza con tomar por la fuerza las instituciones en París.

La situación española necesita de políticos con una altura de miras mayor de la que ostentan los líderes actualmente (incluída SM el Rey). La situación social sigue estando en precario, y es urgente revertir la situación de recortes en lo público, de desregulación de derechos sociales y laborales, y es urgente extender puentes de diálogo para alcanzar acuerdos en todo: en las pensiones, en derechos, en las relaciones entre los pueblos…en todo.

Sin embargo, no parece que éste sea el rumbo que llevan nuestros políticos:

-Un Puigdemont, huído, y que hace suyo el lema “contra peor esté todo, mejor para mí”.

-Un President de la Generalitat, Torra, que es un Hooligang de los sectores independentistas más radicales.

-Políticos independentistas presos: no ayuda en nada su encarcelamiento para resolver los problemas que ellos mismos contribuyeron a crear.

-Políticos estatalistas como Casado (PP) o  Rivera (C’S), para los que les va fenómeno las posiciones de Puigdemont y de Torra, para situarse como los máximos defensores de la unidad de la patria, lo que les da votos.

-Políticos pacificadores, como Sánchez (PSOE), que está intentando tender puentes de diálogo, pero que es atacado desde todos los flancos por intentarlo.

Concluyo:

Señores políticos: sepan que han sido elegidos para arreglar conflictos, no para crearlos. Dediquen su trabajo a argumentar de la mejor forma que puedan sus posiciones, entendiendo que para llegar a acuerdos, hay que salirse del marco de las posiciones partidistas, y enfocarse en los intereses colectivos. Aparquen los insultos, chanzas y excesos gestuales, y dediquense a trabajar. Dignifiquen la política.

No digan lo que piensen, piensen lo que dicen, y si eso nos acerca a acuerdos, o nos separa de la solución de los conflictos que hoy nos afectan.